En abril de 2025, el informe Citi GPS: Digital Dollars anticipó que sería el momento para la adopción institucional de la tecnología blockchain, con las stablecoins actuando como un catalizador decisivo en esta transformación. Tras un año de esta predicción, los acontecimientos y datos recientes confirman que esta revolución está ocurriendo a un ritmo vertiginoso, impulsada principalmente por empresas digitales nativas, avances tecnológicos y un aumento en la actividad transaccional.
El volumen de emisión de stablecoins ha experimentado un crecimiento notable, pasando de aproximadamente 200 mil millones de dólares a principios de 2025 a cerca de 280 mil millones en la actualidad. Este dinamismo ha llevado a Citi Institute a revisar sus proyecciones para la emisión total de stablecoins en 2030, ajustando el escenario base a 1,9 billones de dólares —desde los 1,6 billones previstos inicialmente— y el escenario optimista a 4,0 billones, frente a los 3,7 billones anteriores. Este crecimiento responde tanto a la reubicación parcial de efectivo en dólares, nacional y offshore, como a la sustitución progresiva de liquidez internacional de corto plazo hacia stablecoins denominadas en dólares y otras monedas locales, además de un auge en la adopción del ecosistema cripto y el incremento en el comercio de criptomonedas.

Un nuevo ecosistema financiero: coexistencia y evolución
La evolución de los activos digitales como stablecoins, tokens bancarios… está marcando un cambio. Sin embargo, lejos de representar una amenaza para el sistema financiero tradicional, estas innovaciones contribuyen a imaginar un nuevo sistema y fortalecerlo. La realidad apunta hacia una integración y convivencia de modelos.
Aunque las stablecoins ofrecen una herramienta financiera valiosa, especialmente para empresas digitales, inversores y hogares en mercados emergentes que buscan una forma eficiente y segura, no son la solución universal para todos los mercados. En muchos países, los sistemas de pago nacionales ya ofrecen soluciones rápidas, seguras y económicas. En contraste, los pagos transfronterizos continúan presentando desafíos que tanto fintechs como grandes bancos están abordando con tecnologías avanzadas.
Para ciertos segmentos del mercado, los tokens bancarios ofrecen una alternativa más sencilla y alineada con las infraestructuras tradicionales, por lo que se prevé que el volumen de transacciones con estos pueda superar al de las stablecoins para 2030. Más que una competencia, esta diversidad de formatos representa un avance hacia unas finanzas más inteligentes, ágiles y programables.
Proyecciones de mercado y actividad transaccional
Citi Institute estima que, las stablecoins podrían respaldar una actividad transaccional cercana a los 100 billones de dólares anuales en su escenario base para 2030. En el escenario optimista, esta cifra podría duplicarse hasta alcanzar los 200 billones, un volumen que coloca a las stablecoins en el centro de la infraestructura financiera global del futuro.
Al mismo tiempo, los tokens bancarios —que reúnen las características de confianza, familiaridad y seguridad regulatoria propias del dinero bancario tradicional— están proyectados para alcanzar volúmenes similares o incluso superiores. Estos tokens podrían jugar un papel importante en el ecosistema financiero, especialmente en transacciones corporativas donde la confianza institucional y la regulación son fundamentales.
Programabilidad y eficiencia: la clave para las tesorerías corporativas
Una de las características más valoradas por las grandes corporaciones es la programabilidad del dinero digital, que permite liquidaciones y conciliaciones en tiempo real, con cumplimiento normativo integrado en el punto de la transacción y reducción significativa de fricciones. Tanto stablecoins como tokens bancarios están posicionados para ofrecer estas capacidades, lo que atraerá un interés creciente por parte de tesorerías corporativas que buscan optimizar la gestión del efectivo y mejorar la eficiencia operativa.
Dominio del dólar y expansión geográfica
La denominación en dólares estadounidenses seguirá siendo predominante en los volúmenes de dinero en cadena, lo que genera una demanda incremental para los bonos del Tesoro de EE.UU.. No obstante, la actividad relevante no se limita a Estados Unidos. Centros financieros innovadores como Hong Kong, Emiratos Árabes Unidos y otras jurisdicciones emergentes están experimentando un rápido desarrollo en la adopción de tecnologías blockchain, reflejando una expansión geográfica diversificada y global.
Contexto y comparación con flujos tradicionales
Si bien las cifras proyectadas para la rotación anual de stablecoins y tokens bancarios —100 billones y más de 100 billones, respectivamente— pueden parecer astronómicas para el público general, en perspectiva siguen siendo menores en comparación con los flujos diarios manejados por los principales bancos, que oscilan entre 5 y 10 billones de dólares. Este dato subraya el enorme potencial de crecimiento del dinero digital en cadena, que todavía representa una fracción del volumen total de pagos globales.



